El Chantaje emocional: qué es y cómo identificarlo

 

Todas las personas nos hemos visto alguna vez involucradas en la situación de estar haciendo algo que no nos apetecía realmente hacer hasta que llega un punto en que nos enfadamos y nos sentimos vulnerados, porque probablemente hayamos caído en la red del chantaje emocional.

 

Qué es el chantaje emocional

 

La palabra chantaje se define como la presión que se ejerce sobre alguien para actuar de determinada manera y obtener así algún beneficio. Es decir, cuando hablamos de chantaje, hablamos de manipulación.

Los seres humanos estamos diseñados para sobrevivir, lo que implica satisfacer nuestras necesidades básicas fisiológicas (alimentación, sueño, regulación), sociales (reconocimiento, logro, apoyo, validación, escucha, afecto), emocionales, y psicológicas.

Chantaje emocional

Carcaterísticas del chantaje emocional

La mayoría de estas necesidades se satisfacen en las relaciones con otros, porque somos seres inter-dependientes que necesitamos de la cooperación mutua para sobrevivir, y de ahí que nos hayamos agrupado históricamente en sociedades y culturas distintas. Por ello, si pensamos que compartimos el mundo con múltiples personas que también tienen sus propias necesidades y motivaciones, resulta lógico pensar que existirán tensiones por satisfacerlas.

En la vida cotidiana y en cualquier relación, surgen situaciones donde cada uno tiene motivaciones y necesidades, y dependerá del tipo de relación cómo éstas se cubren para cada uno. Si imaginamos la situación de ir a cenar a un restaurante con un grupo de amigos: ¿cómo resolverla para que todos queden satisfechos a la hora de elegir el restaurante? La pregunta sería: ¿qué sueles hacer tu, convences a los demás para que vayan al que tu quieres o te dejas llevar porque “no es importante para ti”? Es en estas situaciones cotidianas donde surge esa lucha por satisfacer motivaciones propias, en la que algunas personas tienden a dominar mientras que otras tienden a ceder.

Esta no es una situación especialmente grave, pero va determinando un patrón en las relaciones que puede acabar en un desequilibrio de poder.

El chantaje emocional y la manipulación varían en grados, desde situaciones cotidianas como el ejemplo anterior, donde manipular también es hacer que nuestros amigos vayan al restaurante que nosotros queremos (aunque sea “por su bien, porque es un buen sitio y todos vamos a estar mejor ahí”); a graves manipulaciones agresivas y amenazantes; que tienen consecuencias sobre el bienestar psicológico del chantajeado.

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El chantaje emocional en situaciones Chantaje emocionamás graves es una forma de manipulación emocional donde el manipulador convence al otro para que coopere o satisfaga sus necesidades empleando la emoción como un medio. Dentro de los tipos de chantaje, pueden emplearse estrategias pasivas como la persuasión o la seducción, donde el manipulador hace creer al otro que lo que está haciendo surge de sí mismo. Otro tipo de estrategias son las pasivo-agresivas donde el manipulador emplea la culpa cuando otros no reaccionan de la forma en la que espera, con mensajes como “con lo que me he sacrificado por ti”. Esto se diferencia de las estrategias más agresivas que infundan miedo, como las amenazas; que emplean principalmente los maltratadores.

Cualquier estrategia de manipulación es eficaz para conseguir el objetivo, pero no son necesarias e impiden la cooperación y el bienestar mutuo de ambas partes; satisfaciendo únicamente las necesidades del manipulador (aunque el manipulado puede encontrar cierto beneficio, como el alivio de su culpa, la permanencia de la relación; pero no satisface sus propias necesidades).

Normalmente, todas ellas cumplen un patrón donde el manipulador suele posicionarse como la víctima de las acciones del chantajeado y se siente con pleno derecho a exigirle, así el manipulado con tal de permanecer vinculado a esa persona, acaba cediendo ante sus demandas. Una persona victimista tenderá a culpar al otro de su malestar para obtener lo que quiere; y así elude su responsabilidad en la situación y en satisfacer sus necesidades por si mismo. Son situaciones donde el manipulador cree que otros tienen que resolver sus problemas y no encuentra otras habilidades para hacerlo.

Por ejemplo, sería una situación de pareja en la que un miembro se queja de lo mal que le trata el otro (“no me cuidas, me sacrifico por ti”) y en lugar de reivindicar sus derechos, continúa con la queja hacia la pareja, hasta que el otro se siente culpable y cederá temporalmente “para resolver sus errores”. Así, el manipulador utilizará la misma queja cada vez que quiera que el otro haga algo, en lugar de pedirlo directamente (“me gustaría que pudieras llamarme cuando salgo del trabajo porque así me siento cuidada”).

Las quejas son algo normal en cualquier relación, nos indican que algo falla o que estamos insatisfechos, pero cuando se convierten en un medio para que el otro nos de lo que queremos sin que se lo estemos pidiendo directamente o sin tratar de cambiar nosotros, de resolver nuestras insatisfacciones; entonces hablamos de chantaje emocional.

Es cierto que hay formas más explícitas de chantaje en la pareja o en la familia, como: “si me quieres, tienes que quedarte conmigo los fines de semana”. Una frase que emplean los abusadores en las relaciones de violencia de género es: “los hombres somos más sexuales, venga, hazlo por mi, si me quieres tienes que hacerlo”. Además, resulta frecuente también encontrarse mensajes donde la persona sometida se ve en la situación de adivinar el pensamiento del otro: “tu sabes lo que yo quiero” sin que se lo hayan dicho directamente. O incluso, situaciones donde expresan que saben mejor que tu lo que te conviene o lo que piensas o sientes.

Si estas estrategias funcionan es porque generan sentimientos intensos en el otro que a corto plazo hacen que actué y cambie, pero a largo plazo no se mantienen porque el cambio no parte de sus propias motivaciones ni necesidades. Si te resulta familiar la situación de que te quejas porque quieres que tu pareja cambie, y cuando se lo recriminas lo hace pero dura poco tiempo; es porque eso parte de tu necesidad, no de la suya. Por tanto, analiza lo que necesitas y trata de encontrarlo de otro modo.

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CHANTAJE EMOCIONAL

 

Cómo identificar el chantaje emocional

 

Hay que tener en cuenta que todos podemos utilizar el chantaje o la manipulación en situaciones cotidianas, como el ejemplo del restaurante, y no es perjudicial ni indica que estemos ante una situación de maltrato. Si es dañino es cuando se convierte en un patrón, una forma rígida de relacionarnos donde hay un dominante y un sometido, pues está habiendo un desequilibrio de poder.

Algunas claves que te ayudarán a identificarlo son las siguientes:

  • Pregúntate: ¿quién tiene el poder en esta relación?, ¿se hace más veces lo que el otro quiere?, ¿ambos salimos beneficiados?
  • Si te encuentras en una relación donde el otro no suele perder y es quien define las reglas
  • Si has cambiado para beneficiar al otro porque te sentías mal (culpable, con miedo) pero el cambio no se ha mantenido porque no tenías motivos propios para cambiar.
  • Pregúntate quién perdería más si la relación se acabara, porque normalmente el manipulador utiliza al otro para satisfacer sus necesidades, de modo que si dejas de estar, dejará de satisfacerlas.
  • Si eres reprochado con frecuencia, te culpa de sus acciones: “me estás amargando” o te señala como responsable de su infelicidad.
  • Si escuchas con frecuencia el mensaje: “con lo que me he sacrificado por ti, así me lo pagas”.
  • Si no acepta un no por respuesta.
  • Hay formas más críticas o agresivas, como hacer juicios de valor.
  • Y formas más sutiles de manipulación, Chantajista emocionalcomo ignorar al otro, solo hablar de lo que le viene bien a sus intereses, o negarse a hablar de sentimientos en una relación de implicación emocional. Esto quiere decir que hay una parte de la relación que está satisfecha, marca las reglas, y el sometido no tiene un espacio para sí mismo, para ser escuchado y recogido.

Finalmente, si esta información te resulta familiar, quizá pueda ayudarte verte reflejado en alguno de los tres perfiles de personas que ceden ante el chantaje emocional. Hay que tener en cuenta que este chantaje no funciona en cualquier relación ni para todas las personas, sólo en relaciones de poder-sumisión. Diferenciamos:

  • Pacificadores: aquellas personas que ceden porque no se dan cuenta, que son sensibles a las necesidades del otro más que a las propias, desean agradar y complacer porque así se sienten bien, pero les cuesta confrontar, enfadarse e identificar sus propias necesidades, deseos, emociones y motivaciones. En estos casos, suele haber dificultades para aceptar sus emociones como algo importante que atender.
  • Esperanzados: identifican que se están sometiendo o se aprovechan de ellos pero creen que el otro cambiará, y esperan el cambio. En estos casos, suele haber temor al abandono.
  • Salvadores: también identifican que se aprovechan de ellos pero les compensa porque así se sienten importantes, la relación es como un reto que superar y destinan sus habilidades para un fin inútil, pues no les cuesta nada satisfacer las necesidades del otro ni encontrar alguna manera creativa de hacerlo dado que lo hacen solos sin que se lo pidan. En estos casos, suele haber carencias afectivas de fondo.

Es importante en cualquier caso conocer los motivos que nos llevan a ceder ante el otro, y sobre todo aceptar nuestro enfado con la otra persona cuando sentimos que nos está vulnerado. Es un enfado importante y nos quiere decir que esa relación no nos satisface realmente, y que el otro ha podido engañarnos o utilizarnos, pero también nosotros nos hemos traicionado a nosotros mismos, no hemos reconocido nuestros derechos y necesidades. Para salir, busca poner límites a la otra persona y reconocer tus propias necesidades y deseos, que son valiosos; y la manera de satisfacerlas.

 

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Autora: Candela Molina